lunes, 29 de noviembre de 2010

Comentario Película “El Hombre Elefante” por Alexandra Solís Briones


En esta película estamos ante la presencia de un hombre infame que como lo plantea Foucault, es un  personaje caracterizado por formar parte de la universal fama pero resaltando en ella debido a su desgracia e infortunio.
 Es la monstruosidad de este cuerpo, el secreto, que debe ser llenado de atención al manifestarse como una variación individual. Esta alteración es la que es diseminada mediante el murmullo dentro de la comunidad y en este caso presentado como atracción y dado a conocer a través  del circo. Actualmente, pienso que las redes sociales  (Twitter, Facebook, You Tube, etc) y los medios de comunicación masivos, harían que esa información se esparciese rápidamente haciendo más insoportable la vida de esas personas[1].
Esto ocurre puesto que los actos de demarcación (Foucault, en “La vida de los hombres infames”) que señalan los límites de la sociedad y en este caso, la distinción entre lo normal y lo patológico, son transgredidos por el cuerpo deformado del protagonista. Joseph Merrick es concebido como un monstruo humano (Foucault, “Los Anormales”), dado que es una excepción corporal y normativa, es decir, se sale de lo que “debiese ser” poniendo en juego las regularidades sociales pero también las médicas.
Como se observa a lo largo de todo el film, el hospital como institución de adiestramiento, intenta insistentemente corregir al hombre elefante. Trata de normal-izarlo pero ya no mediante la intervención médica de su cuerpo, sino que a través de la culturización de su intelecto, lo que es reflejado cuando el protagonista se encuentra leyendo diversos libros o aprendiendo a cómo comportarse en sociedad.
Pese a que logra adquirir las pautas de comportamiento socialmente aceptadas, Joseph siempre es un hombre estigmatizado (Goffman), no importa cuán inteligente sea o cuántas otras habilidades pueda desarrollar, constantemente estas cualidades se ven opacadas por las alteraciones de su cuerpo, lo que lo transforma en una identidad deformada la que influye en sus interacciones –limitadas- con los otros.
Creo que el cuerpo de este sujeto infortunado, deviene en un cuerpo condenado: está siempre encerrado, no es libre de hacer lo que él quiera -dado que todas sus decisiones son tomadas por otros - y tiene una pena implícitamente impuesta que busca reformarlo a toda costa, demostrando el doble proceso de la misma (Foucault, “El cuerpo de los condenados”),puesto que el cuerpo desaparece como objeto de castigo y se anula el dolor físico, pero el drama en el que vive hace que este castigo “imperceptible”, termine por afectar su propia ¿vida?, alma, pensamientos, corazón y voluntad.
A través de esta película, aflora lo que permanece oculto y al ser considerada como una narración, puedo afirmar que también se presenta como un discurso de la infamia. Pienso que los canales de televisión actuales, como Discovery Channel[2], al presentar casos de alteraciones físicas (personas excesivamente altas o inmensamente bajas, siameses unidos por la cabeza, etc)  como objeto de su parrilla programática, también se transforman en las pantallas de las narrativas del infortunio.
Por otra parte, creo que el film nos interpela como espectadores en tanto nos lleva a una reflexión en torno al cuerpo. Si el cuerpo es la representación que nos hacemos de él (Le Breton) estaría en manos propias la posibilidad de de-construir las tipologías sociales y comenzar a valorar el “yo” que existe dentro de la corporalidad. Con esto podríamos dejar de percibir las características que han sido construidas como “peligrosas”  y/o“desviadas” en torno a los rasgos socialmente designados como distintos, pienso en los cuerpos de “flaites”, migrantes, transexuales, entre otros,  que son percibidos como individuos a corregir (Foucault), como amenazas, agentes patógenos (Esposito), que son utilizados para avalar los planteamientos estatales de igualdad precisamente mediante la negación de la misma.
Así concluyo pensando el cuerpo como un paso para concientizar de la poca importancia del mismo,  en el cuerpo como una pre-condición para la transformación social, para un cambio en la ciudadanía que considere la diversidad para construir una democracia munitaria[3] (Esposito), en donde todos tengamos los mismos deberes, pero también, los mismos derechos, más allá de nuestra corporalidad.


[1] Véase “Fotos Humanos Increíbles” en Taringa: http://www.taringa.net/posts/imagenes/1638521/Fotos-humanos-increibles.html
[2]  El programa es llamado “Gente única”.
[3] El autor plantea que MUNUS significa función, encargo, obligación, de manera que ser INMUNE implica estar exento de esos deberes.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Filme: Crónica de una fuga (Director Adrián Caetano)

Comentario sobre “Crónicas de una Fuga”, por Claudia Rivera


Cuando observamos películas como “Crónicas de una Fuga” probablemente nos parece estar reviviendo la historia sociopolítica de tantos países de latinoamérica, así se me vienen a la mente filmes argentinos como “La historia oficial” hecha en 1985 por Luis Puenzo, “La noche de los lápices” hecha en 1986 por Héctor Olivera, “Garage Olimpo” realizada en 1999 por Marco Bechis, o películas chilenas como “Chile, la memoria obstinada” hecha en 1997 por Patricio Guzmán, “Estadio Nacional” realizada el 2001 por Cármen Luz Parot, o el filme brasilero “Araguaia-La conspiración del silencio” de Rolando Duque hecha el 2008 y así… suma y sigue.
         Tal vez es en estas películas donde se hace más evidente el protagonismo del cuerpo, ya sea la ausencia del cuerpo, el cuerpo torturado o el cuerpo prisionero, es decir, se hace aún más visible que éste es una materia simbólica donde se cristalizan los imaginarios sociales de un lugar y de un tiempo. Asimismo, se puede ver claramente cómo en el cuerpo se despliegan a pequeña escala los poderes y peligros de la estructura social.
En ese sentido, es por este protagonismo que nos presenta la película, que podríamos hablar del cuerpo desde los más diversos imaginarios, ya sea como cuerpo estigmatizado, como cuerpo subversivo o como soporte de valores, sin embargo, quisiera centrarme en el castigo y en el control político de la corporeidad.
Personalmente, desde que vi la película hace unos años atrás y cada vez que la vuelvo a ver, tal vez la escena que más me marca es a la hora siete minutos cuando cuatro de los prisioneros son amarrados desnudos a los catres y uno literalmente es limpiado por un guardia… “ustedes son gente sucia…cómo puede ser que un tipo tan joven esté tan sucio y podrido por dentro, te voy a sacar bueno Guillermo, brillo te voy a sacar, yo te voy a limpiar carajo”.
¿Qué simboliza este acto?, ¿Qué es lo que se intenta hacer? Cuando observamos la representación de estos castigos como forma de corregir la insurgencia, pareciera que se pone en jaque los planteamientos teóricos de Foucault sobre la evolución histórica del castigo, sin embargo, lo único que hace es confirmarlos.
En primer lugar, el hecho que estos jovenes sean llevados a una casa escondida y que los mecanismos de castigo sean realizados en la complicidad de esos cuartos, nos demuestra cómo se trata de ocultar estas prácticas, de apartarlas del escrutinio público, lo que facilitaba que gran parte de la población la desconociera y aún hoy niegue su existencia.
Por otra parte, qué es el simbolismo de limpiar a un detenido sino un castigo sobre la  conciencia abstracta, es decir, acá el cuerpo orgánico se presenta como un intermediario al que se le aplica cierta medida de sufrimiento corporal, pero el verdadero castigo ahora está en la privación o suspensión de libertades, en la prohibición de ver, de comer, de ir al baño, etc. 
En este sentido, esta escena pone al descubierto lo que Foucault llama una tecnología política del cuerpo, donde el castigo actúa sobre el corazon, el pensamiento y la voluntad, donde se juzga en base a juicios prescriptivos de normalidad. Asimismo, vuelve literal la relación entre saber y poder, ya que en este caso el dominio de un conocimiento específico –el nombre de otros militantes- es su fuente de poder y el manejo de esta información una de las razones de su castigo. Es así, como podríamos pensar que finalmente lo que se castiga “es el elemento en el que se articulan los efectos de determinado tipo de poder y la referencia de un saber”.